A veces, los actores principales se van, y aparecen los secundarios y todo se vuelve más mágico y divertido.

Sombras discretas, que estaban sin manifestarse, aparecen en un primer plano.

A veces, vamos con ideas preconcebidas de la obra que nos gustaría ver, buscando algo que creemos que debería de estar ahí.

Y no nos enteramos de lo que sucede detrás de las bambalinas.

A veces, deberíamos de dejar caer la rutina y sorprendernos por lo nuevo de lo cotidiano.

Se trata de encontrar y no buscar, lo que siempre ha estado y no ha aflorado.

A veces y solo a veces, debemos de encontrar esos actores secundarios.

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