Aprender a escuchar los susurros.

Vivimos oyendo y no escuchando. Pasamos por la vida de puntillas, oyéndola, y no haciendo caso a lo que nos dice.

La diferencia entre oír y escuchar, es que oír es utilizar solo el oído cuando nos hablan, y escuchar significa involucrar a los otros sentidos también; prestando atención, recordando, pensando y razonando lo escuchado.

Uno oye sonidos, uno escucha mensajes.

Y esto no solo sucede cuando entra en juego la comunicación con otras personas, también sucede con uno mismo. Constantemente nuestro subconsciente se pone en contacto con nosotros en forma de mensajes, en forma de susurros a través de nuestro cuerpo.

Aquí es cuando tenemos que aprender a escuchar nuestros susurros, que suelen venir en forma de corazonadas.

Y cuando no somos capaces de escuchar esos susurros, nuestro cuerpo es tan inteligente que los susurros los convierte en voces, más altas para que no oigamos y sí escuchemos. Y si seguimos sin hacerle caso, eleva el tono y los convierte en gritos como una llamada a la desesperada, de toque de atención. En forma de enfermedad, de estrés, de depresión.

Así que déjate llevar por tus corazonadas, y haz eso que realmente sabes que tienes que hacer. Cambia, inicia nuevos proyectos, diviértete en la vida, vive con pasión todo aquello que deseas hacer.

Aprende a escuchar tus susurros, antes de que se conviertan en palabras y las palabras se conviertan en gritos.

Share This

Share This

Share this post with your friends!