En el cuerpo humano se estima que existen repartidos, unos 88.000 puntos energéticos. De estos son muy conocidos, en mayor o menor medida, siete de ellos que son los principales. Los llamados chakras.

Estos siete chakras están situados como eje del cuerpo y se mantienen en movimiento circular. La palabra chakra viene del sánscrito y significa rueda. Este movimiento nos da la posibilidad de tener 3 estados; Chakra Cerrado o Vacío, Chakra Abierto o Cargado o en estado que se denomina como Chakra Estado Neutro o Equilibrado.

Gracias al movimiento giratorio de los chakras, se produce un intercambio de energía con el Universo. Se realiza en forma de vórtices de energía que integran lo corporal, lo mental y lo espiritual.

Los Chakras son puntos de intercambio de energía para recepcionar, asimilar y transformar las energías vitales, repartiéndolas por todas las células del cuerpo, a través de unos meridianos, con las glándulas y los órganos.

Al nivel que a mí personalmente, como terapeuta y como coach me gusta trabajar con ellos, los chakras no solo son los que nos pueden indicar un estado físico, sino también mental y de comportamiento.

Gracias a cómo esté el estado de los chakras en un momento preciso, nos va a dar unas pautas de conductas para afrontar la vida.

Dicho de otra manera, podemos re-programar y trabajar el estado de los chakras para comportarnos de determinada manera, en lo que podríamos clasificar como desarrollarnos personalmente.

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