Las raíces, son la base de toda nuestra vida.

Nos ayudan a afianzarnos en la vida y a cubrir una serie de derechos que tenemos en esta vida.
Trabajando esos derechos fundamentales de nacimiento, nuestro interior y nuestro exterior cambia.

Internamente estamos más alineados con nuestros valores y con lo que hemos venido a hacer en la vida.
Externamente hace que luzcamos mejor. Es cuando nos dicen que tenemos “luz” o que tenemos ese brillo especial en los ojos.

Cuando no estamos alineados con nuestros valores y con nuestra misión, nuestra parte tangible, nuestra corteza, se cuartea y dejamos de ser nosotros mismos, proyectando sombras que no nos corresponden.

Tenemos el derecho y la obligación de vivir la vida que realmente queremos y cumplir nuestra misión, porque si no la cumplimos, es cuando estamos siendo egoístas con el resto de la humanidad, por no poner nuestros dones al servicio.

Las raíces, son la base de nuestra vida, y nunca es tarde para hacer que tengamos ese brillo especial en los ojos.

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